Y cuando por la calle pasa la vida como un huracán, solamente nos queda... observar... y aprender a esquivar los manotazos del viento...
Belen!
miércoles, 14 de noviembre de 2007
Porque todabia no me compre un DVD - EDUARDO GALEANO
No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos. Los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!
Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores. Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.
¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto.
Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.
¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! ¡Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!
Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.
¡Nos están fastidiando! ¡¡Yo los descubrí. Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.
¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike? ¿Alguien ha visto a algún colchonero escardando sommiers casa por casa?
¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista? ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?
Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!! ¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de xx años! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon.
La goma sólo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.
De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el ‘guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo’ pasarse al ‘compre y tire que ya se viene el modelo nuevo’.
Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo)
Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.
Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes y no sé cómo no guardamos la primera caquita.
¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo?
En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto.
Y guardábamos. ¡¡Como guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!!
¡Guardábamos las chapitas de los refrescos! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!
Las cosas que usábamos: mantillas de faroles, ruleros, ondulines y agujas de primus.
Y las cosas que nunca usaríamos. Botones que perdían a sus camisas y carreteles que se quedaban sin hilo se iban amontonando en el tercer y en el cuarto cajón.
Partes de lapiceras que algún día podíamos volver a precisar. Tubitos de plástico sin la tinta, tubitos de tinta sin el plástico, capuchones sin la lapicera, lapiceras sin el capuchón.
Encendedores sin gas o encendedores que perdían el resorte. Resortes que perdían a su encendedor.
Cuando el mundo se exprimía el cerebro para inventar encendedores que se tiraban al terminar su ciclo, inventábamos la recarga de los encendedores descartables.
Y las Gillette -hasta partidas a la mitad- se convertían en sacapuntas por todo el ciclo escolar. Y nuestros cajones guardaban las llavecitas de las latas de sardinas o del corned beef, por las dudas que alguna lata viniera sin su llave.
¡Y las pilas! Las pilas de las primeras Spica pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil, no podíamos creer que algo viviera menos que un jazmín.
Las cosas no eran desechables. Eran guardables.
¡¡Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne!
Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos. Y las cajas de cigarros Richmond se volvían cinturones y posa-mates y los frasquitos de las inyecciones con tapitas de goma se amontonaban vaya a saber con qué intención, y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía ‘este es un 4 de bastos’.
Los cajones guardaban pedazos izquierdos de palillos de ropa (broches) y el ganchito de metal. Al tiempo albergaban sólo pedazos derechos que esperaban a su otra mitad para convertirse otra vez en un palillo.
Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden ‘matarlos’ apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada. Ni a Walt Disney.
Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: ‘Cómase el helado y después tire la copita’, nosotros dijimos que sí, pero, ¡minga que la íbamos a tirar! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas.
Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de bollones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.
Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos.
¡Ah! ¡No lo voy a hacer!
Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable.
Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.
Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer.
No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.
No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.
Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares.
De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.
Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado.
Hasta aquí.
martes, 13 de noviembre de 2007
PINTI"
YO, hombre del medio pelo argentino, en mis cabales y absolutamente responsable del momento que me toca morir, digo, vivir, dejo todo mi agradecimiento a las fuerzas vivas, muy vivas, yo diría avivadas, que me gobernaron con total falta de respeto e idoneidad profesional.
A los conservadores aristocráticos de la primera hora, les dejo un manual de Historia Argentina para que relean a ver dónde dice que en una república democrática alguien puede creerse superior a los demás por cuestiones de linaje y casta, sobre todo, siendo hijos de inmigrantes como cualquiera, en nombre de esa prosapia trucha, con horrorosos latifundios dignos del peor señor feudal del medioevo en pleno siglo XX y cagarse en el pobre, insultándolo con una caridad que, en el 90% de los casos, es humillante e insuficiente.
A los correligionarios radicales les dejo una brújula para que, al saber dónde está el sur y dónde está el norte, sepan también definirse entre la izquierda y la derecha o el centro en vez de ser alternativamente pseudo-bolches o gorilas conservas.
A los distinguidos camaradas de las izquierdas argentinas les dejo un manual titulado '¿Qué Es la Clase Obrera?', con modelo para armar incluido, a ver si así pueden explicarse qué les faltó para lograr un puto voto del laburante que, ante la confusión de prédicas que iban desde el hermetismo intelectual a la declaración de guerra de guerrillas, prefirieron (y esto debe ser único en el mundo) votar a la derecha o apoyar dictaduras populistas.
A los compañeros peronistas les dejo un manual de la contradicción perpetua y fanática donde se explica cómo un movimiento populista que luchó contra el conservadorismo puede llegar a ser un movimiento conservador que acusa de populistas a los que luchan contra los conservadores, y cómo se puede glorificar a Evita haciendo todo lo contrario de lo que hacía ella.
También les dejo un bombo para que lo conviertan en shopping y un CD doble con canciones de Menem y música de Palito Ortega cantado por María Julia.
A los milicos que tengan menos espíritu de cuerpo.
Y a las generaciones venideras sepan que hubo una vez un país rico, grande, lleno de buena gente al cual unos pocos pícaros avivados hundieron sin remedio.
ENRIQUE PINTI
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RECIBI ESTE MAIL HACE TIEMPO, NO SE SI SERA DE PINTI PERO DE QUE ME FASCINO ME ENLOQUECIO!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
lunes, 12 de noviembre de 2007
DERECHO AL DELIRIO - EDUARDO GALEANO
El tiempo se burla de los límites que le inventamos para creernos el cuento de que él nos obedece; pero el mundo entero celebra y teme esta frontera.
Una invitación al vuelo
Milenio va, milenio viene, la ocasión es propicia para que los oradores de inflamada verba peroren sobre el destino de la humanidad, y para que los voceros de la ira de Dios anuncien el fin del mundo y la reventazón general, mientras el tiempo continúa, calladito la boca, su caminata a lo largo de la eternidad y del misterio.
La verdad sea dicha, no hay quien resista: en una fecha así, por arbitraria que sea, cualquiera siente la tentación de preguntarse cómo será el tiempo que será. Y vaya uno a saber cómo será. Tenemos una única certeza: en el siglo veintiuno, si todavía estamos aquí, todos nosotros seremos gente del siglo pasado y, peor todavía, seremos gente del pasado milenio.
Aunque no podemos adivinar el tiempo que será, sí que tenemos, al menos, el derecho de imaginar el que queremos que sea. En 1948 y en 1976, las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos humanos; pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver, oír y callar. ¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible:
el aire estará limpio de todo veneno que no venga de los miedos humanos y de las humanas pasiones;
en las calles, los automóviles serán aplastados por los perros;
la gente no será manejada por el automóvil, ni será programada por la computadora, ni será comprada por el supermercado, ni será mirada por el televisor;
el televisor dejará de ser el miembro más importante de la familia, y será tratado como la plancha o el lavarropas;
la gente trabajará para vivir, en lugar de vivir para trabajar;
se incorporará a los códigos penales el delito de estupidez, que cometen quienes viven por tener o por ganar, en vez de vivir por vivir nomás, como canta el pájaro sin saber que canta y como juega el niño sin saber que juega;
en ningún país irán presos los muchachos que se nieguen a cumplir el servicio militar, sino los que quieran cumplirlo;
los economistas no llamarán nivel de vida al nivel de consumo, ni llamarán calidad de vida a la cantidad de cosas;
los cocineros no creerán que a las langostas les encanta que las hiervan vivas;
los historiadores no creerán que a los países les encanta ser invadidos;
los políticos no creerán que a los pobres les encanta comer promesas;
la solemnidad se dejará de creer que es una virtud, y nadie tomará en serio a nadie que no sea capaz de tomarse el pelo;
la muerte y el dinero perderán sus mágicos poderes, y ni por defunción ni por fortuna se convertirá el canalla en virtuoso caballero;
nadie será considerado héroe ni tonto por hacer lo que cree justo en lugar de hacer lo que más le conviene;
el mundo ya no estará en guerra contra los pobres, sino contra la pobreza, y la industria militar no tendrá más remedio que declararse en quiebra;
la comida no será una mercancía, ni la comunicación un negocio, porque la comida y la comunicación son derechos humanos;
nadie morirá de hambre, porque nadie morirá de indigestión; los niños de la calle no serán tratados como si fueran basura, porque no habrá niños de la calle;
los niños ricos no serán tratados como si fueran dinero, porque no habrá niños ricos;
la educación no será el privilegio de quienes puedan pagarla;
la policía no será la maldición de quienes no puedan comprarla;
la justicia y la libertad, hermanas siamesas condenadas a vivir separadas, volverán a juntarse, bien pegaditas, espalda contra espalda;
una mujer, negra, será presidenta de Brasil y otra mujer, negra, será presidenta de los Estados Unidos de América; una mujer india gobernará Guatemala y otra, Perú;
en Argentina, las locas de Plaza de Mayo serán un ejemplo de salud mental, porque ellas se negaron a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria;
serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma; los desesperados serán esperados y los perdidos serán encontrados, porque ellos son los que se desesperaron de tanto esperar y los que se perdieron de tanto buscar;
seremos compatriotas y contemporáneos de todos los que tengan voluntad de justicia y voluntad de belleza, hayan nacido donde hayan nacido y hayan vivido cuando hayan vivido, sin que importen ni un poquito las fronteras del mapa o del tiempo;
la perfección seguirá siendo el aburrido privilegio de los dioses; pero en este mundo chambón y jodido, cada noche será vivida como si fuera la última y cada día como si fuera el primero.
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Todo un maestro, suño con delirar, y me encuentro actualmente obstruida, y en construcción, veinte años, perdidos, veinte años, y todabia no hago nada... Que vergüenza.
BELENCHUS!
sábado, 10 de noviembre de 2007
El arte se llama rocambole!

UN OBRERO DEL LAPIZ Y EL PINCEL
Fuente: Revista de distribución gratuita "Rockaloca" - Número 5 (1999)
"Tengo el dudoso honor de que mis dibujos estén en todas las cárceles argentinas. Casi todos los presos los tienen tatuados. A veces me pregunto: ¿Si esto era la fama, cómo será el anonimato?", lanza Rocambole con ojos serios y sonrisa chispeante mientras ojea la tevé de un barsucho de Recoleta. "Hoy parece que no pasan Los Simpsons", piensa en voz alta.
¿Qué significa ser el otro?
Es difícil serlo, porque uno vive aquí adentro. Tan difícil que así estamos, que nos la pasamos haciéndole al Otro todas las herejías posibles. El problema es que cuando uno se siente El Otro, se transforma en una víctima. Aunque para mi, lo más difícil es ser yo. No es fácil encontrarse y reconocerse. Pero hay personas que te hacen sentir más uno mismo. Eso me ocurre cuando estoy enamorado. Pero a esta altura de mi vida ya pienso en el amor como en una locura de los sentidos.
¿Y en sus dibujos te ves reflejado?
No sé, a mi dibujar me sirve para comprender algunas cosas. Renuncié a entender al mundo desde un entendimiento sistemático. Busqué entenderlo de una manera analógica, sin lógica. Por eso elegí las artes plásticas. Miro al mundo con curiosidad, casi como si fuera un marciano, con una mirada de gran asombro.
¿Y ese asombro se transforma en un dibujo?
A veces sí, pero el 90% de mis dibujos los tiro. Son ensayos, experimentos que después se transforman en otra cosa. Lo más atractivo del arte es que siempre se le puede buscar una vuelta nueva. Pero intento hacer mi trabajo como un buen zapatero hace el suyo. Soy sólo un obrero del lápiz y el pincel.
¿Qué les dirías a los pibes sobre el SIDA?
Yo no bajo ninguna línea. Vengo de una época donde no existía el Sida. Creo que el Sida es una catástrofe. En los 60, temíamos que el futuro fuese una catástrofe y quizás de eso se trate no?
¿Y Patricio Rey podrá hacer algo por nosotros?
Patricio Rey es una entidad omnipresente, como Dios. Y ha dado que hablar. Que fenómeno notable, no? Es una realidad aparte.
Es curioso, Los Redondos siempre fueron La Otra banda, los independientes, los distintos, pero a la vez son la banda más popular de la Argentina...
Quizás fue un castigo. Cuando empezamos, que hubiera más de 3 tipos que estén de acuerdo con nosotros significaba que ya nos estábamos poniendo viejos. Hacerse famoso era malo. Era mucho mejor ser los otros.
lunes, 5 de noviembre de 2007
FE DE ERRATAS
Para todos los que me felicitan por "CRÓNICA DE MI MISMA", les re mil reitero que NOOO!!! es mia es de Matilde Alba Swann, lo puse, pero se desconfiguro el color!!!!
Gracias, y perdon
por la
molestias!
Perdon Matilde!
BELENCHUS!!
Elizabeth Bishop - 4 what I´ve lost
One Art
The art of losing isn't hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster.
Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn't hard to master.
Then practice losing farther, losing faster:
places, and names, and where it was you meant
to travel. None of these will bring disaster.
I lost my mother's watch. And look! my last, or
next-to-last, of three loved houses went.
The art of losing isn't hard to master.
I lost two cities, lovely ones. And, vaster,
some realms I owned, two rivers, a continent.
I miss them, but it wasn't a disaster.
Even losing you (the joking voice, a gesture
I love) I shan't have lied. It's evident
the art of losing's not too hard to master
though it may look like (Write it!) like disaster.
-- Elizabeth Bishop
domingo, 4 de noviembre de 2007
You´ll rescue me right????

ALANIS MORISSETTE
"Precious Illusions"
You'll rescue me right?
In the exact same way they never did..
I'll be happy right?
When your healing powers kick in
You'll complete me right?
Then my life can finally begin
I'll be worthy right?
Only when you realize the gem I am?
But this won't work now the way it once did
And I won't keep it up even though I would love to
Once I know who I'm not then I'll know who I am
But I know I won't keep on playing the victim
These precious illusions in my head did not let me down
When I was defenseless
And parting with them is like parting with invisible best friends
This ring will help me yet as will you knight in shining armor
This pill will help me yet as will these boys gone through like water
But this won't work as well as the way it once did
Cuz I want to decide between survival and bliss
And though I know who I'm not I still don't know who I am
But I know I won't keep on playing the victim
These precious illusions in my head did not let me down when I was a kid
And parting with them is like parting with a childhood best friend
I've spent so long firmly looking outside me
I've spent so much time living in survival mode
This won't work now the way it once did
Cuz I want to deside between servival and bliss
Now I know who I'm not
I don't I still don't know who I am
But I know I won't keep on playing the victom
These precious illusions in my head did not let me down
When I was defenseless
And parting with them is like parting with invisible best friends
These precious illusions in my head did not let me down
When I was a kid
And parting with them is like parting with childhood best friends
Dejame ser feliz... con vos....
Feliz medio año,
perdón, puedo ser un témpano o un iceberg muchas veces,
pero gracias a dios no sos el Titanic...
Dejame empezar a respirar,
que tu paz me purifica,
que este desaliento y locura se acabe,
con tus palabras,
Dejame sentir esa paz que te mueve,
que llene mis rodillas y las impulse
una vez mas adelante ...
Que mueve tu mágico estoicismo?
Esa paz que te eleva,
esa seguridad,
esa sonrisa,
que contagia ...
Llevame en tu tour por las estrellas
Y convenceme de que
no hay por que preocuparme
De que en verdad puedo y merezco ser feliz ...
Aunque quizas no sea cierto,
pero si sale de tus labios ...
Me rindo y hasta me vendo
por esa verdad,
la que tu me digas,
a la que me quiero atar
Por la que muero y vivo
Mentime que me merezco
ser feliz,
aunque quizas no sea capaz ...
Mentime que me merezco,
mentime
que soy la sombra que solia ser,
Cantame que mi locura
esta noche se enfria
Y mañana se esconde detrás del portón ....
Y es que me siento feliz con vos,
me siento completamente extraña,
me siento humana con vos.
Me siento de verdad ...
Una naufraga mas en el mazo
En sí representa una de las contradicciones más tristes que ví, la carta mas alta, mas fuerte, más bella y poderosa, esta solitaria...
Es el amor en fin... Y yo solo una espectadora....
Belenchus!
Amigo mio....
Amigo mío,
tengo tanta necesidad de tu amistad.
Tengo sed de un compañero que respete en mí,
por encima de los litigios de la razón,
el peregrino de aquel fuego.
A veces tengo necesidad de gustar por adelantado el calor prometido,
y descansar, más allá de mí mismo,
en esa cita que será la nuestra.
Hallo la paz.
Más allá de mis palabras torpes,
más allá de los razonamientos que me pueden engañar,
tú consideras en mí, simplemente al Hombre,
tú honras en mí al embajador de creencias,
de costumbres, de amores particulares.
Si difiero de ti, lejos de menoscabarte te engrandezco.
Me interrogas como se interroga al viajero,
Yo, que como todos, experimento la necesidad de ser reconocido,
me siento puro en ti y voy hacia ti.
Tengo necesidad de ir allí donde soy puro.
Jamás han sido mis fórmulas ni mis andanzas
las que te informaron acerca de lo que soy,
sino que la aceptación de quien soy te ha hecho
necesariamente indulgente para con esas andanzas y esas fórmulas.
Te estoy agradecido porque me recibes tal como soy.
¿Qué he de hacer con un amigo que me juzga?
Si todavía combato, combatiré un poco por ti.
Tengo necesidad de ti.
Tengo necesidad de ayudarte a vivir.
(Antoine de Saint-Exupery)
Una opinión del hombre por su humilde servidora
El problema en el que caen una y otra vez filósofos, pensadores, politólogos y muchísimas personas más, desde Aristóteles hasta Adrián Marcel, es en el de clasificar, o al menos intentar hacerlo al hombre en su universalidad.
El hombre no fue, ni es, ni será o mucho menos espera ser universal.
El nace en su particularidad, siendo diferente y completamente dispuesto a mutar, a modificarse continuamente… pero ¿Por qué?
Porque es capaz de sentir, de amar, de odiar, de enloquecerse por hacerlo… Solamente para poder aprender de la experiencia de estas.
Sentimos porque está en nuestra naturaleza, aprendemos porque es producto directo de la misma, causa desencadenante de nuestra evolución.
Aprendemos para no dejar nuestra existencia inútil y sin sentido, para no olvidar.
Somos tan simples y volátiles, que nos negamos o queremos olvidar de la muerte, triste destino, solo un amargado destino, el de vivir intentando burlarla, haciéndonos acreedores de cualquier segundo.
Somos capaces de crear objetos dotados de una hermosura inimaginable, pensamientos paradisíacos, rogando que su magnificencia nos de la puerta de entrada a la inmortalidad.
Leonardo Da Vinci, Sócrates, Saint Exupery, son solo unos pocos, entre tantos que alcanzaron la prolongación de sus vidas gracias a esto, no murieron, viven gracias a sus ideas, a sus creaciones, inertes, conectados en el universo, pero jamás en el olvido.
El hombre pasa su vida añorando que se le perdone su fatalidad.
El objeto de tantos estudios, ese homo sapiens tieso, sin sueños ni esperanzas ni sentimientos no dista mucho de un maniquí, pero si de un ser humano.
Lo expresa Ortega Gasset: “Es el hombre y su circunstancia”, es imposible apreciar la naturaleza de éste en soledad, se relaciona no al nivel tripartito explicitado por Kant, sino junto al otro, pues es la circunstancia de Ortega y el tú de Buber.
Yo soy tu circunstancia y tú eres la mía. Sin tu vida, la mía no sería igual, y lo mismo sucede con las demás personas. Determino lo que está a mí alrededor, no la controlo, porque es imposible hacerlo, si no que lo marco.
Es decir que soy la circunstancia del otro, el otro es siempre y continuamente estimulado por el resto de las personas con las que interactúa toda su vida.
Citando a Maritain, el hombre no es solo un ser material sino dotado de inteligencia y voluntad, no existe de una manera física, sino que hay en el alma que es un espíritu y vale más que todo el universo material.
¿Será ese pensamiento lo eterno o el espíritu?, lo que tengo claro sin lugar a dudas es que es más importante que este bagaje que nos hacen cargar, este esqueleto, esta piel…
Como dijo Dolina:
“El hombre es una perpetua víspera. Es lo que es, pero también lo que todavía no es. Vive inclinado hacia el futuro. Vive deseando y es él mismo su deseo. El hombre se va a morir, pero tiene apetito de eternidad. El hombre es mortal y es esa tragedia la que lo hace libre, la que lo convierte en constante posibilidad. Posibilidad de caída o de salvación. El hombre se va a morir y por eso ama, y por eso escribe poemas. Y tal vez el poetizar no sea más que un juicio sobre el carácter mortal del hombre. La poesía revela nuestra condición fundamental y esa condición es trágica…”
En resumen y sin intentar caer en conceptos: El hombre respira gracias al otro, es marcado por el otro. Es un animal en alteridad capaz de sentir y de aprender de ellos.
EL HOMBRE
“El hombre no es más que un junco, el más débil de la naturaleza, pero es un junco que piensa.” Pascal, pensamientos
domingo, 14 de octubre de 2007
Por favor, pasen y lean
QUE GANAS DE GRITAR!!!!!!!!!!
www.divinotemple.blogspot.com
A ninguno de los dos loos perdono
domingo, 7 de octubre de 2007
Al diamante árabe que dejó de brillar
Sabes bien que no intervine,
Ya es hora de terminar
He decidido que paso
Te lo he dicho muchas veces
Lo más difícil ahí queda:
No filmaré más video
Tengo que empezar de nuevo
SE TE EXTRAÑA FONTANARROSA
sábado, 6 de octubre de 2007
Lerner - Baglietto - Deseo
te buscaré en todas partes
bajo la luz y la sombra
en los dibujos del aire.
Te seguiré hasta el final
te pediré de rodillas
que te desnudes amor
te mostraré mis heridas.
Y con las luces del alba
antes que tu te despiertes
se hará ceniza el deseo
me marcharé para siempre.
Te seguiré hasta el final
entre los musgos del bosque
te pediré tantas veces
que hagamos nuestra la noche
Te seguiré hasta el final
con el tesón del acero
te buscaré por la lluvia
para mojarme en tu beso.
Y con las luces del alba
antes que tu te despiertes
se hará ceniza el deseo
me marcharé para siempre.
y se hagan polvo las hadas,
abré sabido porque
me he vuelto loco por nada
Alphonse Mucha
Alphonse Mucha -Cuando Checoslovaquia ganó su independencia, luego de la Primera Guerra Mundial, Mucha diseñó estampillas, notas bancarias y otros documentos gubernamentales para la nueva nación. Pasó muchos años trabajando en lo que consideró su obra maestra, La Épica Eslava (Slovanská epopej), una serie de enormes pinturas que describen la historia de los pueblos eslavos, que fueron donadas a la ciudad de Praga en 1928. Mucha había soñado con completar esta serie, una celebración de la épica eslava, desde su juventud. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Mucha fue arrestado y cuestionado por los ocupantes alemanes. Nunca se recuperó de la tensión de este evento, ni de ver su hogar invadido y vencido. Murió en Praga el 14 de julio de 1939 a consecuencia de una pulmonía y allí fue enterrado, en el cementerio de Vysehrad. Su última pintura fue El juramento de unión de los eslavos.

Vive le resistance!
Las cartas de galeano
Juan Ramón Jiménez abrió el sobre en su cama del sanatorio, en las afueras de Madrid. Miró la carta, admiró la fotografía. Gracias a sus poemas, ya no estoy sola. Cuánto he pensado en usted!, confesaba Georgina Hübner, la desconocida admiradora que le escribía desde lejos. Olía a rosas el papel rosado de aquella primera misiva, y estaba pintada de rosáceas anilinas la foto de la dama que sonreía, hamacándose, en el rosedal de Lima.
El poeta contestó. Y algún tiempo después, el barco trajo a España una nueva carta de Georgina. Ella le reprochaba su tono tan ceremonioso. Y viajó al Perú la disculpa de Juan Ramón, perdone usted si le he sonado formal y creame si acuso a mi enemiga timidez, y así se fueron sucediendo las cartas que lentamente navegaban entre el norte y el sur, entre el poeta enfermo y su lectora apasionada. Cuando Juan Ramón fue dado de alta, y regresó a su casa de Andalucía, lo primero que hizo fue enviar a Georgina el emocionado testimonio de su gratitud, y ella contestó palabras que le hicieron temblar la mano.
Las cartas de Georgina eran obra colectiva. Un grupo de amigos las escribía desde una taberna de Lima. Ellos habían inventado todo: la foto, las cartas, el nombre, la delicada caligrafía. Cada vez que llegaba carta de Juan Ramón, los amigos se reunían, discutían la respuesta y ponían manos a la obra. Pero con el paso del tiempo, carta va, carta viene, las cosas fueron cambiando. Ellos proyectaban una carta y terminaban escribiendo otra, mucho más libre y volandera, quizá dictada por esa mujer que era hija de todos ellos, pero no se parecía a ninguno y a ninguno obedecía.
Entonces llegó el mensaje que anunciaba el viaje de Juan Ramón. El poeta se embarcaba hacia Lima, hacia la mujer que le había devuelto la salud y la alegría. Los amigos se reunieron de urgencia. ¿Qué podían hacer? ¿Confesar la verdad? ¿Pedir disculpas? ¿De qué serviría tamaña crueldad? Mucho debatieron el asunto. En la madrugada, al cabo de algunas botellas y de muchos cigarros, tomaron una decisión. Era una decisión desesperada, pero no había otra. Y sellaron el acuerdo: en silencio, encendieron una vela y soplaron todos a la vez.
Al día siguiente, el cónsul del Perú en Andalucía golpeó a la puerta de Juan Ramón, en los olivares de Moguer. El cónsul había recibido un telegrama de Lima:Georgina Hübner ha muerto.
