Y cuando por la calle pasa la vida como un huracán, solamente nos queda... observar... y aprender a esquivar los manotazos del viento...

Belen!

Belen!

jueves, 15 de noviembre de 2007

Cadaver exquisito


La noticia me pego como una cascada, mientras la vida pasa, sin darte cuenta ahí estas, un espectador entre tantos otros con tu cara de colgado, viendo el final de otra obra, mayor y mas loable…

Se fue nuestro querido compañero, mi más amado profesor que cayó en mi vida, tan de sorpresa como una nevada en Santiago del Estero, el traficante de sueños, el Freud de las letras, de las silabas, de las benditas y exquisitas palabras.

Estábamos los tres parados frente a su cadáver, nos mirábamos los unos a los otros, anonadados, huérfanos, e increíblemente vacíos…

Nos dimos una última mirada junto con el cadáver, y en silencio descubrimos lo que cada uno estaba pensando, cambiamos la cara de desolación por una de asombro, fríos y calculadores mirábamos hacia la puerta, su distancia se hacia pequeña, y nuestras agilidades mucho más grandes, el grito de largada no fue necesario, mucho menos la bandera a cuadros, era una competencia, una carrera, quien llegaba primero…

- Yo lo quería más… - vociferabas

- El dijo que yo iba a ser su sucesor – exclamó Meme.

- Yo no quiero ser menos – Me salio del alma.

Era una carrera en verdad, sobre quien lograría escribir primero sobre él, sobre su muerte. Quien iba a recibir el oro de su defunción, y más para atrás, lentamente se paraba el pobre Carlos, confundido, y triste, un velorio sin nadie, sin amigos, ni familiares, un velorio frío. Aturdido por todo lo que sucedía, gritaba…

- ¡¡¡No señores!!! – Se escuchaba del muerto – Esto si que no, si alguien va a escribir sobre mi muerte soy exclusivamente yo, soy el único capaz de hacerlo, ¡¡¡Fuera buitres!!!

El difunto salto del sarcófago y atrevasando como una flecha la sala velatoria, tomo la delantera.

Tan funesto designio, obsérvame aquí a las 04.53 de la mañana, en carrera con dos escritores y un difunto en el cyber, Meme escribe una poesía, vos un ensayo, Carlos una novela, y yo sin saber que mierda hacer.

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